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El plan anticrisis es insuficiente y necesitamos ayudas específicas para el cereal

24 marzo, 2026


La Asociación de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG) califica de insuficientes las medidas del plan anticrisis anunciadas por el Gobierno de Pedro Sánchez para hacer frente al impacto económico de la guerra de Irán, al considerar que solo compensan una parte de los sobrecostes.

La valoración de APAG es clara: «alivian parcialmente la situación, pero no resuelven el problema de fondo», al menos en el caso de Guadalajara, donde prima el sector cerealista, para el que no se contemplan ayudas específicas siendo «el más afectado, quizá, por este conflicto, con peor rentabilidad y el que estaba antes de la guerra ya muy mal».

El presidente de APAG, Juan José Laso, ha afirmado que las ayudas «solo cubren un tercio de los sobrecostes» derivados del encarecimiento de insumos como el gasóleo y, sobre todo, los fertilizantes. «Algo es algo. No vamos a decir que es negativo, pero son claramente insuficientes», señala, remarcando que el cereal ha sido «el gran olvidado» en estas ayudas en una provincia.
El plan del Ejecutivo se apoya en tres pilares: ayudas al gasóleo, apoyo a fertilizantes y financiación a través de créditos. Sin embargo, desde APAG se cuestiona su alcance real.
Por un lado, la bonificación de 20 céntimos por litro de combustible se limita hasta junio, lo que genera incertidumbre. «Todo depende de cuánto dure la guerra. Si se alarga, esta ayuda se queda muy atrás», advierten desde APAG.
En cuanto a los fertilizantes, la crítica es más profunda. La ayuda se concede por hectárea, sin tener en cuenta el gasto real de cada explotación. Esto, según los agricultores, genera desigualdades: «Habrá quien no haya abonado y cobre lo mismo que quien sí ha invertido».
La línea de créditos, dotada con 300 millones de euros, se valora positivamente, pero se considera insuficiente ante el volumen de pérdidas que arrastra el sector.
El cereal, el gran olvidado
La principal reclamación del campo en Guadalajara es la ausencia de ayudas específicas para el cereal, cultivo clave en la provincia y uno de los más castigados.
«El cereal ya estaba en números rojos antes de la guerra», explica Laso preocupado.  «Yo hubiera deseado una ayuda específica a un sector básico en esta provincia como es el cereal», subraya.
Así, a la baja rentabilidad histórica se suma ahora el incremento de costes y la presión de las importaciones, especialmente desde Ucrania, que llegan sin aranceles y deprimen los precios nacionales.
En este contexto, la guerra de Irán actúa como un agravante. «Es la puntilla», resume.
Un modelo productivo sin alternativas
A diferencia de otras zonas agrícolas, Guadalajara cuenta con limitaciones estructurales que dificultan cambiar de cultivo. Se trata en su mayoría de tierras de secano, sin acceso a regadío y con condiciones climáticas exigentes. Esto impide, por ejemplo, apostar por cultivos leñosos más rentables, como sí ha ocurrido en otras regiones. «Aquí no hay alternativa real al cereal», insiste como agricultor que es.
En todo caso, la falta de rentabilidad está empujando a los agricultores a tomar decisiones defensivas. Entre ellas, reducir la inversión en sus explotaciones o sustituir cultivos más exigentes, como el maíz, por otros menos costosos, como el girasol.
Sin embargo, esta estrategia tiene consecuencias. Menos inversión implica menor producción, lo que alimenta un círculo vicioso difícil de romper. «Incluso el que mejor lo hace pierde dinero», lamenta el presidente de APAG.
Las medidas llegan, pero no son suficientes ni están adaptadas a la realidad del campo cerealista. La combinación de costes al alza, precios estancados y falta de apoyo específico sitúa a los agricultores en una situación límite, donde la viabilidad de muchas explotaciones está en juego, concluye Laso.

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