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Unos 300 agricutores en la Jornada sobre Semilla Certificada

2 junio, 2016

Alrededor de 300 personas participaron ayer en una Jornada informativa y de campo sobre Semilla Certificada que se celebró en la sede de APAG-Coagral y en el Centro Agrario de Marchamalo. Esta jornada organiza por ANOVE (Asociación Nacional de Obtentores Vegetales), con la colaboración de Coagral, pretendió informar a los agricultores sobre las ventajas del uso de Semilla Certificada en sus explotaciones.  

 

Alrededor de 300 personas participaron ayer en una Jornada informativa y de campo sobre Semilla Certificada que se celebró en la sede de APAG-Coagral y en el Centro Agrario de Marchamalo. Esta jornada organiza por ANOVE (Asociación Nacional de Obtentores Vegetales), con la colaboración de Coagral, pretendió informar a los agricultores sobre las ventajas del uso de Semilla Certificada en sus explotaciones.

La normativa europea sobre semillas establece que la única semilla que se puede comercializar legamente en el mercado es la semilla certificada si bien el agricultor tiene la opción de guardar parte del grano de su cosecha y utilizarlo como semilla, lo que se conoce como reempleo.

La semilla certificada está sometida a un complejo sistema de control y certificación por parte de la Administración que garantiza y verifica todo el proceso de producción, la trazabilidad de la semilla (su origen, variedad, pureza, porcentaje de germinación, ausencia de malas hierbas, enfermedades y hongos…).

Sin embargo, actualmente en España el uso de semilla certificada no supera el 25%, frente a porcentajes superiores al 50% en los países europeos vecinos.

“El problema, -según Antonio Vllarroel, secretario general de ANOVE- es que muchas veces el agricultor tiende a infravalorar la importancia de la semilla, frente a otros insumos, cuando ésta tiene una incidencia enorme en los resultados de la explotación.” Según los datos arrojados en esta jornada el gasto en semilla representa menos del 15% de los costes en una explotación, mientras su incidencia en la cosecha es de un 60%.

Fernando Bagües, presidente de APROSE, aseguró que “hay una creencia entre el agricultor de que la semilla certificada es cara, sin embargo haciendo análisis de costes se demuestra que la diferencia es mínima”.

El gerente de Coagral, Antonio Torres, explicó a los asistentes que el uso de este tipo de semilla supone finalmente un ahorro, debido a la menor dosis de siembra por la garantía de germinación y menor tiempo en la preparación de la semilla. En Coagral esta garantía supera el 90%. Además la certificación de semillas es un elemento imprescindible en la Seguridad alimentaria, ya que asegura la trazabilidad de los alimentos desde su origen, y sobre todo en un escenario nuevo que plantea Europa, en el que se empieza a hablar de PAAC: Política Agraria Alimentaria Comunitaria, en sustitución de la tradicional PAC.

 

La directora provincial de Agricultura y Ganadería de Castilla-La Mancha, Cruz Ponce, agradeció durante la inauguración a los responsables de Anove y al presidente de la APAG-Coagral, Antonio Zahonero, este tipo de iniciativas que permiten conocer al agricultor el trabajo previo que conlleva la semilla certificada antes de llegar a sus manos y recordó que “los rendimientos y calidad alcanzados en nuestras producciones no habrían sido posibles de no haber contado con un sistema de certificación de semillas, que nos permite conocer y controlar el origen, la trazabilidad, la homogeneidad, la pureza específica y varietal, la tasa de germinación, el estado sanitario, y el grado de humedad entre otros factores”. En esta tarea participan los hombres y mujeres del sector, los obtentores, los investigadores y la Administraciones publicas.

La industria productora de semillas invierte cada año un 20% de su cifra de negocio en I+D para desarrollar y sacar al mercado nuevas variedades que sean mejores, tengan mayor resistencia a las enfermedades, mayor productividad y más calidad. 

 

Durante la visita a los campos de ensayo del Centro Agrario de Marchamalo se vieron ensayos de cultivos extensivos de secano (diferentes variedades de R1 de: cebada de primavera, trigo de primavera, cebada de invierno, avena, triticales, trigo de invierno, centenos híbridos, veza, guisantes y garbanzos…), ensayos con las mismas variedades y distintos tratamientos fungicidas y ensayos con distintas dosis de siembra. Los agricultores pudieron ver in situ el estado de los cultivos, si bien el Centro Agrario organizará en el mes de Septiembre una jornada de presentación de resultados.

El jefe de negociado de Experimentación Agraria del Centro Agrario de Marchamalo, Carlos García-Villarrubia, que guió parte de las visitas de campo asegura que “los agricultores deben acostumbrarse a trabajar con semilla certificada y deben ser capaces de compaginarla, es decir, usar el reempleo, pero habituarse a que ese reempleo no sea eterno, sino hacer un ciclo corto periódico con la reposición de nuevo material -semilla R1 certificada-, para hacer una renovación periódica del material vegetal poco a poco».  «Lo ideal- explica- sería habituarse  a cada 3 o 4 años comprar una variedad nueva, y preocuparse un poquito más de hacer ese screening y tener un elenco de 2-3 variedades siempre, una mayoritaria y dos que entren y salgan y para eso deben consumir, volver a consumir a los 3 años, volver a consumir y reemplear un par de años, pero no pensar que es una compra única para 10 años»

 

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